Un nuevo estudio publicado por Oikos, una organización independiente dedicada a la protección del medio ambiente, señala que España podría descarbonizar hasta 4 millones de viviendas anualmente, lo que contribuiría a reducir en 3,9 millones de toneladas las emisiones de CO2 al año. Este objetivo podría lograrse a través de diversas medidas, como la mejora del aislamiento y la promoción de tecnologías como la aerotermia.
El informe subraya que las intervenciones en eficiencia energética deben centrarse especialmente en las viviendas con un consumo elevado de energía, ya que en estos casos los trabajos de rehabilitación pueden resultar rentables y financiarse mediante los ahorros generados. Sin embargo, la propuesta de Oikos plantea un cambio de enfoque al priorizar la «descarbonización» frente a la «eficiencia energética», optando por soluciones como la aerotermia o las redes de calefacción districtiva.
Según el análisis, las políticas de descarbonización deberían centrarse principalmente en las viviendas más intensivas en consumo energético, ya que estos hogares pueden obtener mayores ahorros, lo que facilita la financiación de las reformas y reduce el gasto público en subvenciones. De este modo, los ahorros generados por la reducción del consumo energético en estos hogares podrían compensar la inversión necesaria para mejorar la eficiencia.
El informe destaca que, al ser estas viviendas más consumistas, los beneficios derivados de la inversión en su descarbonización se materializan rápidamente, lo que permitiría financiar la mejora en aislamiento y la electrificación de las mismas. En general, la electrificación en viviendas unifamiliares es más sencilla, dado que tienen más espacio, pero en edificios plurifamiliares el proceso es más complejo debido a las limitaciones de espacio.
El parque de viviendas españolas: envejecido y de bajo rendimiento energético
Más de la mitad de las viviendas en España fueron construidas antes de 1980, lo que significa que muchas no cumplen con los estándares actuales de eficiencia energética. En consecuencia, la mayoría de estas viviendas tienen una calificación energética baja, y solo un pequeño porcentaje alcanza las mejores calificaciones. Las viviendas unifamiliares, que predominan en las zonas rurales, representan el 33% del total, pero son menos eficientes energéticamente debido a su mayor superficie expuesta al clima y su mayor dependencia de combustibles fósiles, como el gasóleo.
Desafío en la fiscalidad energética
El informe también aborda la disparidad en los precios entre el gas y la electricidad, lo que actualmente desincentiva la transición hacia la electrificación. En España, el gas es de 3 a 4 veces más barato que la electricidad, lo que crea una barrera para la adopción de tecnologías eléctricas más limpias. Ajustar esta diferencia fiscal, como se está haciendo en otros países, podría acelerar el proceso de descarbonización y facilitar una transición más rápida hacia fuentes de energía más sostenibles.